Una infiltración es un procedimiento médico que consiste en la aplicación directa de medicamentos, generalmente antiinflamatorios (como corticoides) y anestésicos locales, en una articulación, músculo, tendón o zona afectada por dolor o inflamación.
En una clínica de rehabilitación, las infiltraciones se utilizan para:
El procedimiento es rápido, generalmente bien tolerado y se realiza bajo condiciones estériles. Puede repetirse si es necesario, siempre bajo supervisión médica. Las infiltraciones forman parte de un enfoque integral de rehabilitación, cuyo objetivo es mejorar la función y la calidad de vida del paciente.
Un bloqueo nervioso es un procedimiento médico utilizado para aliviar el dolor o mejorar la función muscular al interrumpir temporalmente la señal que viaja a través de un nervio. Consiste en la inyección de medicamentos —como anestésicos locales, antiinflamatorios o corticoides— cerca de un nervio o grupo de nervios específicos.
Este tratamiento se utiliza comúnmente en clínicas de rehabilitación para:
El bloqueo nervioso es seguro, se realiza en un entorno controlado y puede ser parte de un plan integral de tratamiento para mejorar la movilidad y la calidad de vida del paciente.
La infiltración de puntos gatillo con toxina botulínica es un tratamiento utilizado en medicina física y rehabilitación para aliviar el dolor muscular crónico y mejorar la movilidad. Los puntos gatillo son zonas tensas y dolorosas dentro de un músculo, que pueden causar dolor localizado o irradiado a otras áreas del cuerpo.
La toxina botulínica, en dosis controladas, se inyecta directamente en estos puntos gatillo. Esta sustancia actúa relajando las fibras musculares excesivamente contraídas, bloqueando temporalmente la señal nerviosa que causa la contracción muscular anormal.
Este tratamiento es útil para:
La infiltración con toxina botulínica es segura, se realiza en la consulta, y forma parte de un plan integral para recuperar la calidad de vida del paciente.
El bruxismo es un trastorno que consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, especialmente durante la noche. Puede afectar tanto a adultos como a niños. Con el tiempo, este hábito puede causar dolor en la mandíbula, cuello o cabeza; desgaste o fracturas dentales; tensión muscular en la cara y trastornos de la articulación temporomandibular (ATM).
Los neuromoduladores (toxina botulínica, comúnmente conocida como Botox®) se utilizan en dosis muy pequeñas para relajar los músculos de la mandíbula, especialmente el masetero, que es el músculo que más se involucra al apretar los dientes.
El procedimiento es rápido y ambulatorio, realizándose en consulta con microinyecciones en los músculos afectados y no altera la expresión facial ni la capacidad de masticar.
¿Qué beneficios tiene?
Los efectos comienzan a notarse en pocos días y pueden durar entre 4 y 6 meses, tras los cuales puede repetirse si es necesario.